

Ayer y hoy, Nochebuena y Navidad, son esos dos días del año en el que todos estamos felices, o al menos debe de parecer que lo estamos. Tenemos miles de elementos que hacen que se nos mueva algo por dentro, que nos incita a sonreír sin motivo a desear lo mejor a todo el mundo y ha hablar de la esperanza de un mundo mejor, o al menos diferente. Hoy nos da igual que estemos inmersos en el invento ese de la crisis; nos da igual que cenemos y comamos con todos nuestros familiares que llevan más de un año en el paro; nos da igual que nuestra vida sea un trabajar miles de horas para cobrar cuatro duros; nos da igual que los políticos nos roben día si y día también; nos da igual que se acabe lo publico; nos da igual que seamos cómplices de la muerte de más de quinientas mil personas al otro lado del mundo para que nosotros aquí podamos derrochar sin conocimiento estos días; nos da igual...
Probablemente penséis, ya esta aquí amargado que quiere amagarnos las Navidades, cual Señor Scrooge en el «Cuento de Navidad» de Dickens. Podría ser así, pero lo cierto es que hay pocos motivos en global para sonreír, más allá de las situaciones concretas e individuales de cada uno, porque si examinamos como están las cosas, podemos sumirnos en una gran depresión. Siempre nos queda pensar que somos mejores personas gracias a eso que llamamos marketing, que no es otra cosa más que el conjunto de estrategias para vendernos un producto, se basa en que los sentimientos que nos transmiten los productos y las marcas, es lo que hace que compremos o no un determinado producto. Por esa razón en estas fechas nos estimulan la felicidad, para que estemos más predispuestos a gastar y año tras año lo logran.
No debemos de olvidar que es lo que se celebra, lo que debería de ser el centro de la historia, pero que lo hemos relegado a un segundo, tercero e incluso cuarto plano, vivimos en un sociedad que cada vez rechaza más lo trascendente, creemos que lo que nos aporta el Salvame, es mucho más profundo que el plantearnos si existe o no Dios. Confundimos el tinglado de la Iglesia Catolica con el mensaje evangélico de esperanza que nos trajo Jesús, que no dejo de ser un revolucionario en su época que intento cambiar su realidad.
El llamado espíritu de la Navidad, desde mi punto de vista no es otra cosa más que el conjunto de todos los sentimientos positivos que tenemos en el día a día y que nos ayudan a ser mejores personas, a cambiar nuestra realidad y la de los demás, eso es la Navidad, todo lo demás es una estrategia comercial que nos incita a comprar y comprar. No podemos olvidar que nos guste o no vivimos en un sistema capitalista, basado en el consumo, en el momento que dejemos de consumir la rueda se parara y esto se hundirá, pero no como ahora, sino de verdad. Lo cual conllevara una revolución social, esa revolución será lo que cambie nuestro molde de sociedad y quizás eso sea a lo que se referían los Mayas, o quizás no.
Pero por suerte no todo es negativo, ni todo se hunde, al menos de momento. También nuestro mundo, nuestra sociedad tiene aspectos positivos, ahora es momento de potenciarlos y de hacerlos nuestros, de cada día que venga intentar ser más felices, pero no comprandonos lo más caro de la tienda, sino con la interacción con el resto de personas que para eso somos seres sociales. Ese debe de ser nuestro reto para el año nuevo y lo que puede hacer que algo cambie. Esta en nuestra mano.
¡Feliz Navidad! [1]
«Si quieres cambiar al mundo, cámbiate a ti mismo.»
Mahatma Gandhi
[1] Pero no solo hoy día 25 de diciembre, sino todos los días podemos poner en practica esto del espíritu navideño.
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Articulo publicado en : /Nuestro mundo /Vivir en sociedad el Domingo 25 diciembre 2011 a las 12:54 por Diego Navarro
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Pues parece que hoy es Navidad 25 de diciembre de 2011, por Carolina |
A mí cada vez me hacen menos ilusión las navidades. Supongo que cuando mi hijo crezca cambiará un poco la cosa porque hará dibujicos en el colegio, villancicos, y le hará ilusión.
De todos modos, hoy ha habido algunas cosas que me han hecho ilusión.
1. He ido un rato a la parroquia con mi hermana, mi cuñado y mi sobrina para que la cría viera el belén de plastilina. Ya sabía yo que le gustaría. El hecho de que personas alejadas de la fe se acerquen a la iglesia siempre es especial
2. Todos mis compañeros de la parroquia se han dado cuenta de que mi hijo baila en misa. Oye las guitarras y baila (a su manera, que es muy pequeño). Yo pensaba que ojalá de mayor siga disfrutando en la iglesia.
3. Mi belén africano, me encanta África.
4. Tus comentarios en mi blog. Muchas gracias!!! Lo aprecio mucho. Qué raro se me hace que a alguien le interese lo que escribo :) :) :).
| Pues parece que hoy es Navidad 26 de diciembre de 2011, por Diego Navarro |
Hemos convertido la Navidad en una fiesta para niños, todas las personas adultas tendemos a despreciarla, los que sois padres tenéis la suerte de poder compartirlo con los hijos e impregnaros un poco de todo esto del espíritu navideño. Los demás lo vemos como un conjunto de obligaciones que tenemos que cumplir y nos hastía, quizás esas mismas cosas haciendolas en otro momento porque te apetece te hacen feliz. Es como un poco la rebeldía o lo que nos queda de ella.
Yo creo que a todo el mundo le produce curiosidad el acercarse a la Iglesia, todos buscamos algo, hay quien lo encuentra y lo llama Jesús, quien no lo encuentra, quien lo encuentra y lo niega... pero el trascendente y encontrar algo que de respuesta a las preguntas que nos superan y no sabemos responder es una necesidad humana e irracional. De mi época de catequista de comunión recuerdo que los chavales disfrutaban un montón con esas dos cosas: con los belenes de plastilina y con las canciones.
Todo lo que escribimos en internet siempre hay personas que les interesa, hay veces que lo dicen y otras que no. ;-P
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Sueño con la utopía de llegar algún día a poner mi granito de arena para cambiar el mundo en el que vivimos.